ESPIRITUAL Y HUMANA

Ponemos a tu disposición diversos temas en video para tu formación y educación humana y espiritual.


Un video muy breve sobre las ideas

Lectio Divina, pasos para la oración.

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No toda la Música es Arte

No toda música es arte

... La intima correlación entre fe y cultura se encuentra en una situación de crisis. Desde el fin de la Ilustración en adelante, la fe y las diversas culturas que han sido contemporáneas a ella se han ido separando más y más. En el curso de toda la historia la cultura había florecido de las mismas raíces que la religión y hasta en sus modalidades concretas de expresión había estado ligada a este contexto originario. En la Ilustración se llegó a una verdadera revolución cultural, a una decidida emancipación de la cultura que se separaba entonces de la fe. Sus caminos se dividen desde entonces, aunque el siglo XIX está aun marcado por el contacto y el intercambio vivo entre ellas.

Las vías sin salidas en las que entra el arte que profesa una completa ausencia de relación con la esfera religiosa, son particularmente evidentes en el ámbito musical. Como toda expresión artística, la música ha presentado siempre una amplia escala de formas y niveles de calidad: desde el cantar sin ninguna pretensión -pero viviendo el canto auténticamente- del hombre común, hasta las realizaciones artísticas de la más alta perfección. Pero hoy ha ocurrido algo que antes no se había verificado. La música se ha separado en dos mundos, que difícilmente tienen que ver el uno con el otro. Por una parte, la música como fenómeno de masa, que quisiera acreditarse con la etiqueta de «pop», que quiere significar precisamente música «popular», música del «pueblo». Aquí la música se ha convertido en una mercancía que se puede producir industrialmente y que se mide según los valores del mercado. Por otra parte, una música «cerebral», construida en el escritorio, sobre la base de estándares cualitativos tecnológicamente elevadísimos, apenas capaces de sobrepasar el pequeño círculo de los que la cultivan y la disfrutan. Es un híbrido esteticismo que excluye cualquier función auxiliar del arte y quiere, por tanto, considerar el arte como fin y paradigma en sí mismo. Siempre que está pretensión se aplica coherentemente conduce necesariamente al vaciamiento nihilístico de todo criterio y produce por eso parodias nihilistas del arte, pero no una nueva realización artística.

La filosofía que en ello actúa niega la determinación creatural del hombre y quisiera elevarlo a ser un creador absoluto. Pero una idea así lleva al hombre a la no verdad, a la contradicción de su esencia; esa no-verdad conlleva la disolución del momento creativo: el espíritu humano no es considerado ya como primariamente receptivo; se afirma que es sólo productivo. Se quiere afirmar que el hombre no tiene, como punto de partida, ningún sentido, que proviene de una sucesión de hechos sin sentido y que es lanzado así a una libertad sin motivos. Es así como se convierte en un creador puro; pero su creación se convierte entonces en pura arbitrariedad y; por ello, vana y vacía

En cuanto a la música «pop», hay que estar atentos. El «pueblo» al que se dirige la música «pop» es una sociedad masificada. Al contrario, la música popular en su sentido original es expresión musical de una comunión consciente de vida, sostenida por vínculos de lengua, de historia, de ethos. Esta comunión elabora y configura en la forma del canto sus experiencias fundamentales, la experiencia religiosa, la experiencia del amor y del sufrimiento, del nacimiento y de la muerte, así como la de la relación con la naturaleza. Sus creaciones musicales se pueden llamar «ingenuas», pero no hay duda de que se enraíza y que florece gracias al contacto con las experiencias elementales de la existencia humana y por eso es expresión de verdad existencial. Su «ingenuidad» pertenece a esa clase de simplicidad de la que puede nacer la grandeza.


La sociedad masificada, por el contrario, es algo muy distinto de la comunidad orgánica de vida que constituía la matriz de la música popular. La «masa» como tal no conoce ninguna experiencia de primera mano, sino sólo experiencias artificiales y estandarizadas. La cultura de masa se estructura por eso según parámetros de cantidad, producción y venta es la cultura de lo «mensurable», de lo «cuantificable». La llamada música «pop» pertenece a esta cultura. «Popular» en este sentido es aquello de lo que hay demanda comercial. La música «pop» se produce industrialmente como artículo en serie, en un sistema de producción que es inhumano y despótico. Para la melodía, la armonía y la orquestación se sirven de técnicos y de expertos, que ensamblan el producto según las leyes del mercado. Por eso debe ofrecer un producto que no choque con nadie y que a ninguno interpele en profundidad, según el lema de «dame lo que ahora deseo, posiblemente sin gastos, sin trabajo, sin esfuerzo».

Joseph Ratzinger, Cantate al Signore un canto nuovo,

El dinero y el mundo moderno

El Dinero y el mundo moderno

La existencia del cristiano vivida con radicalidad es un signo de contradicción.... - estando "en el mundo" pero sin ser "del mundo" (In 17, 11-14). En la medida en que el creyente vive un abandono sin reservas, incondicional, penetrado por la luz del amor, tiene también la firme esperanza de que su figura es, a pesar de todo, significativa y creíble a los ojos de los hombres.

Carta Magna di Cor Mundi n. 26


Este mundo moderno ha dado a la humanidad condiciones tales, tan completa y absolutamente nuevas, que todo lo que sabemos por al historia, todo lo que habíamos aprendido de la humanidad precedente, non nos puede servir, non nos permite progresar en el conocimiento del mundo en el que vivimos. No hay precedentes/Por primera vez en la historia del mundo las potencias espirituales han sido todas juntas desplazadas no por las potencias materiales sino por una sola de las potencias materiales que es la potencia del dinero para ser justos habría también que decir: por primera vez en la historia del mundo todas las potencias espirituales juntas y de un solo impulso, y todas las potencias materiales juntas y de un solo impulso, que es el mismo, han sido desplazadas por una única potencia material que es la potencia del dinero. Por primera vez en la historia del mundo todas las potencias espirituales juntas y todas las potencias materiales juntas, con un solo movimiento que es el mismo en los dos casos, se han retirado al fondo de la escena en toda la faz de la tierra. Por primera vez en la historia del mundo el dinero es patrón sin límites y sin medidas.

El dinero ha recogido en sí todo lo que había de venenoso en las realidades temporales y ahora está hecho. Mediante no se sabe cual experiencia espantosa, mediante no se sabe cual aberración del mecanismo, mediante un distanciarse, mediante una desregulación, mediante una sacudida monstruosa de los movimientos justos, todo lo que debías sólo servir para el intercambio ha invadido completamente el valor che había que intercambiar.

No hay que decir, por tanto, que en el mundo moderno la escala de valores ha sido solamente sacudida. Hay que decir que ha sido anulada, porque el instrumento de medida del intercambio y de valoración ha invadido todo el valor. El instrumento ha pasado a ser la materia y el objeto y el mundo. Es una cataclismo tan nuevo, es un acontecimiento tan nonstruoso, es un fenómeno tan fraudulento como si el calendario comenzara a el año, el año real; como si el reloj pasara a ser el tiempo y como si el metro con sus centímetros comenzara a ser el mundo medido; y como si el número con su aritmética comenzara a ser el mundo cuantificado. De esto deriva la inmensa prostitución del mundo moderno. Non deriva de la lujuria. Deriva del dinero. Deriva de la universal comercialización. Y sobre todo de la avaricia y de la venalidad que son dos casos, según hemos visto, de la universal comercialización. El mundo moderno ha creado una situación nueva, nueva del todo. El dinero es el patrón del hombre de Estado, como del hombre de negocios, como del simple ciudadano. Es el patrón del Estado como es patrón de la escuela. Es el patrón del ámbito publico y del ámbito privado.

Todos los otros mundos -el mundo cristiano y el mundo pagano antiguo- (fuera del mundo moderno) han sido mundo de una cierta espiritualidad. El mundo moderno solo, siendo el mundo del dinero, es el mundo de una total y absoluta materialidad.

Charles Péguy, Nota conjunta sobre Descartes y la filosofía cartesiana, en Lui è qui, Milán 1997, 497-500

Cuando el mundo moderno da a los niños una libreta de ahorros al entrar a la escuela hace algo muy lógico, pues la libreta de ahorros es el verdadero breviario del mundo moderno, una especte de seguro de tranquilidad en el mundo moderno. Es decir, una especie de avaricia y venalida en el orden del corazón, un seguro de materialismo y de mecanismo en el orden del espíritu. Y en ambos órdenes a la vez un seguro de envejecimiento. Y es lógico que esta entrega se haga con tanta ceremonia. Porque lo mismo que los evangelios son el compendio total del pensamiento cristiano, así la libreta de ahorros es el libro y el compendio del pensamiento moderno. Este libro es el único suficientemente fuerte para resistir los embates del Evangelio.

Charles Péguy, Id. en Palabras cristianas, Salamanca 2002,95


La pobreza

- Pobreza -

En el espíritu de agradecimiento gozoso, el laico trata de imitar, según su propia llamada, la sencillez de vida, (pobreza), el amor auténtico (virginidad) y la libre sumisión (obediencia) de Cristo en su relación filial con el Padre, convencido de que la práctica de estos dones es totalmente compatible con las responsabilidades que debe asumir sin inhibiciones en el mundo.

Carta Magna de Cor Mundi n. 17

Bienaventurados los pobres. No simplemente los que no tienen nada, sino los pobres en el espíritu, los que se conforman con su pobreza esencial y le dicen sí. Esa pobreza esencial es triple: la pobreza de la criatura indigente frente al Dios rico; la pobreza del pecador, que ha perdido en sí el amor de Dios, y la pobreza del cristiano, que, por la majestad real del amor hecho hombre, se desprende de todos sus propios bienes por amor al rey. A El no Te resultó difícil reconocer esta triple pobreza suya y ratificarla en un acto unico de entrega de sí mismo. En último término esta entrega de uno mismo es lo que se necesita; lo que se dé sin este requisito, aunque sean las más brillantes prestaciones en el terreno que sea, es inútil y superfluo.

Hans Urs von Balthasar, Tú coronas el año con tu gracia,

Madrid 1997, p. 34.

Es evidente que nuestro Señor habló tiernamente a sus pobres, pero como te decía hace poco, les anunció la pobreza. No hay medio de salir de ahí, pues la Iglesia tiene encomendada la custodia del pobre. Es lo más fácil. Todo hombre compasivo comparte con ella esa protección. En cambio, está sola -me entiendes-, sola, absolutamente sola, en la guardia del honor de la pobreza. ¡Oh, nuestros enemigos tienen un papel más vistoso! "Habrá siempre pobres entre vosotros" (Jn 12, 8). Éstas no son palabras de un demagogo, sino la Palabra que nosotros hemos recibido. Tanto peor para los ricos que se esfuerzan en creer que justifica su egoísmo... Fueron dirigidas a Judas. ¡Judas! ... Después de todo, si el asunto hubiera marchado, Judas habría subvencionado probablemente sanatorios, hospitales, bibliotecas o laboratorios. Te habrás dado cuenta de que se interesaba por el problema del pauperismo o indigencia, como cualquier millonario (cf. Jn 12, 4). "Habrá siempre pobres entre vosotros", le respondió nuestro Señor. Lo que quiere decir: "... Crees que así halagas mi bien conocida predilección por los mendigos y te equivocas completamente. No amo a mis pobres como las viejas inglesas quieren a los gatos perdidos o a los toros de las corridas. Ésos son amaneramientos de rico. Amo la pobreza con un amor profundo, reflexivo y lúcido -de igual a igual- como a una esposa fecunda y fiel. La he coronado con mis propias manos. No la honra quien quiere, ni la sirve quien no ha revestido su blanca túnica de lino. No comparte quien lo desea el pan de la amargura con ella. La he querido humilde y fiel, pero no servil. No rehúsa el vaso de agua, con tal de que se lo ofrezeaen mi nombre y en el mismo lo recibe... La pobreza pesa mucho en las balanzas del Padre Celestial y todos tus tesoros de humo no equilibrarán los platillos. Habrá siempre pobres entre vosotros, por esa razón habrá siempre ricos, es decir, hombres ávidos y duros que buscan menos la posesión que el poder. Hombres semejantes existen igual entre los pobres que entre los ricos y el mísero que despeja su borrachera en el arroyo está acaso lleno de los mismos sueños que César dormido entre sus cortinajes de púrpura. ¡Ricos o sus pobres, contemplaos en la pobreza como en un espejo, pues ella es la imagen de vuestra decepción fundamental, ella ocupa aquí abajo el lugar del Paraíso perdido (por el pecado de Adán), ella es el vacío de vuestros corazones, de vuestras manos!"...

Después de veinte siglos de cristianismo, no debería sentirse vergüenza de ser pobre... ¿Cómo dar al Pobre, heredero legítimo de Dios, un Reino que no es de este mundo? ... El Señor de los abismos le repite desde hace veinte siglos: Todo esto será tuyo si postrándote me adoras" (Mt 4,9)... El Poder está al alcance de la mano del Pobre y éste lo ignora o parece ignorarlo... Problema insoluble: restablecer al Pobre en su derecho sin elevarlo al Poder... Si ocurriera que con un ejército de gendarmes y de soplones se lograse tener a raya la perpetua codicia de dinero... por doquier volverían a florecer las pobrezas voluntarias como una primavera.

George Bernanos, Diario de un cura rural,

Madrid 1999, 65-68.85.95-96


El buen humor

Buen humor

Ser ligeros

«Un pájaro es ágil porque es ligero. Una piedra es impotente porque es dura. En la fuerza perfecta existe una especie de ligereza, una cierta levedad que le permite sostenerse en el aire. Los ángeles pueden volar, porque están libres de todo peso. Este ha sido siempre el sentimiento del Cristianismo. El orgullo tira hacia abajo de todas las cosas, dándoles un aire de barata solemnidad. Uno se reclina en una seriedad interesada, cuando debería encumbrarse en un alegre olvido de sí mismo. Es mucho más fácil escribir un artículo de fondo en el "Times" que un buen chiste para “Punch", pues la solemnidad sólo mana de los hombres gota a gota, mientras que la risa es, sin embargo, como un salto. Es fácil ser difícil. Es difícil ser fácil»

Chesterton

FAUNA.

Kierkegaard, que tiene constantemente en la boca la palabra seriedad, miraba por encima del seto con una cierta nostalgia hacia la realidad católica, donde el cristiano, como él dice, conserva siempre un poco el sentido de la travesura. ¿Debe el católico ensenar entonces a este protestante, que recriminó a Lutero el abandono de las "obras” (de la ascesis y del claustro), debe enseñarle cómo entregar sus penas al Senor y descansar en sus manos?... ¿Se debe decir que la seriedad perfecta sólo Jescansa en Dios? Sin duda si, cuando uno mira a la cruz que nos descarga de nuestra solemnidad pecaminosa. Pero incluso la seriedad fecunda de la cruž es TOMARSE LAS producto de un jugarse todo del amor divino, que se lanza al vacío, casi diríamos del cos su valor temerario, valor del Padre que permite descender al Hijo en el abismo de los infiernos, valor del Ilijo que se encomienda en las manos imperceptibles del Padre mientras desciende en el abismo sin fondo; valor del Espíritu que es la esencia pura, conjunta, de esta locura.

Hans Urs von Balthasar, Católico,

Madrid 1988, 51-52

COSAS Ed Sceu

Larisa del esceptico

«Y dijo el Senor: “Dentro de nueve meses volveré; por entonces ya habrá tenido un hijo Sara, tu mujer”. Pero Sara escuchaba oculta tras la entrada de la tienda. Abraham y Sara eran viejos y cargados de años, y a Sara ya no le pasaba lo de las mujeres. De modo que se rió para sus adentros... Sara negó luego haberse reido, porque le entró miedo. Y el Señor dijo: “Sí, te has reído”» (Gen 18, 9-15). Igual que se rien las mujeres de los hombres, Sara se rió de Dios y de Abraham, cuyo diálogo escuchó: uno dijo algo increíble y el otro se lo creyó. Porque Sara era mujer Casada y entendia del cuerpo y sus leyes. El cuerpo hizo escéptica a Sara.

Cuando Sara estaba tras la puerta y escuchaba, no se contentó con una simple risa. Recordaba el proceso de la vida sexual y tenía que reír más. Porque el contenido del recuerdo de la mujer ya vieja sigue siendo aun el de haber gustado el amor de un hombre. Pero Sara negó haberse reido, porque le entró miedo. Sabe que Dios sabe que se ríe como mujer, que está detrás de la puerta y oye la palabra de Dios sin creerla. El obedecer o el simplemente oír será siempre una actividad determinada por la actitud del cuerpo.

(Peterson añade que Sara y sus hijas han sido rescatadas de este escepticismo por la fe de María, que ha obedecido a la Palabra de Dios. Por eso Jesús declara misteriosamente: «Abraham se regocijó pensando ver mi Día; lo vio y se alegró» Jn 8, 56). La risa -el nombre Isaac, el del hijo de Abraham y Sara, significa él ha reído- del creyente es pura, puesto que Abraham es el padre en la fe,).

Erik Peterson, Tratados Teológicos,

Madrid 1966, 229-233.

Lo cómico

Lo cómico es una aproximación al impenetrable sentido de la totalidad de las cosas tan legítima como lo trágico. Ambos señalan hacia el absoluto, sin que el hombre pueda, sin embargo, ver dónde las dos líneas se cruzan... Pero en cuanto la frontera de lo típico (es decir, el personaje "fuera de contexto" que hace reír y la posible insensibilidad frente a él se traslada a lo psicológico, la comedia se hace problemática (es decir, cuando la comedia no es ya un acceso al sentido de la existencia sino un juicio sobre los hombres).

Hans Urs von Balthasar, Teodramática I,

Madrid, 1990, 420-421.


La belleza y el arte

Belleza y arte

El programa de la red quiere educar en el sentido de la verdad sinfónica, por la cual somos hechos capaces de ver siempre "el todo en el fragmento"

Carta Magna de Cor Mundi n.15

Todo el mundo de las imágenes que nos circunda es un solo campo de significaciones. Cada flor que vemos es una expresión, cada paisaje tiene un significado, cada rostro animal o humano habla un lenguaje sin palabras. Sería totalmente inútil querer traducir este lenguaje en conceptos... El lenguaje expresivo no se aplica en primer término al pensamiento conceptual sino al pensamiento intuitivo, al pensamiento que interpreta las formas. Aquél entra en sus derechos sólo una vez que éste ha cumplido su función. ¿Qué significa una sinfonia de Mozart? Para responder a esto tenemos que empezar por oírla y volver a oírla, tenemos que acoger en nosotros comprensivamente toda su plenitud significativa; sólo entonces será posible hablar sobre esto y sólo con aquellos que se dejaron penetrar por la misma plenitud a través de la imagen acústica... Hasta en las notas más breves está cargada de espíritu, lanza destellos de sentido, de significación y no los esconde tras los sonidos. Quizá resultaría más fácil decirlo si no fuera tan perfecta.... Cosa extraña: cuanto más perfectamente coinciden el sentido interior o significación y la expresión exterior o imagen, cuanto más inequívocamente y más claramente aparece lo interior en lo exterior, cuanto más perfecta es, por tanto, la obra de arte, tanto más imposible de interpretar resulta la obra de arte, tanto más imposible de interpretar resulta su contenido ...

El resultado es que, precisamente, la perfección de la expresión es un misterio perfecto... Este aspecto de la verdad, el de ser misterio, se conecta en forma especialmente estrecha con el concepto de belleza... La belleza es aquello que en la verdad no consiente definición alguna, que sólo puede ser aprehendido en inmediato trato con ella, y que hace que cada encuentro con ella se convierta en un suceso nuevo. Es la inexplicable irradiación activa del punto más central del ser en la superficie expresiva de la imagen, una irradiación que se refleja en la imagen misma y le proporciona una unidad, una plenitud y una profundidad que es más que aquello que la imagen, en cuanto tal, encierra. Es, finalmente, lo que confiere a la verdad el carácter permanente de una gracia. Algo de esta gracia es inherente a toda verdad que es manifestación original del ser... Siempre que encuentra algo real, el espíritu humano está ante un don que ninguna reflexión puede agotar.

En realidad, la belleza... es el misterioso trasfondo del ser que se transparenta en aquello que se ve... Es ante todo la inmediata revelación del... eterno siempre-más que hay en la esencia misma de todo ser... La belleza es el puro resplandecer de lo verdadero y de lo bueno en virtud de sí mismos;... es una flotante e indescriptible alegría que participa de la insondable alegría de la irradiación del ser, irradiación que se fundamenta en el ser mismo, porque el ser es comunicación de sí.

H. U. von Balthasar, Teológica. I. La verdad del mundo

Madrid 1997, 142-143.216.

[El creyente ve n Dios en ln Escritura] En la contemplación de la Escritura por parte de la Iglesia participa de manera inmediata cada creyente... El Espíritu Santo es el que otorga aquel órgano sensorial cuya mejor denominación tal vez sea la de "sentido estético sobrenatural". Este percibe (en las páginas de la Biblia] aquellas formas y relaciones queridas por Dios, con que se presenta la evidencia de lo divino.

[La forma de la estética de Dios) La obra de arte central de Dios es Jesucristo. En su unidad dual humano-divina se manifiesta el uno y dos que hacen el Padre y el Hijo en la unidad del Espíritu Santo.

La oración de los artistas pidiendo el espíritu exacto y la inspiración justa ha sido siempre válida. Desde que el misterio de Cristo habita entre nosotros, ni siquiera la genialidad más elevada puede acertar, sin su Santo Espíritu, con el centro de la belleza. Aunque ambas cosas no pueden coordinarse sin un salto -el Evangelio no es una obra de arte humana-, siempre es tiempo, sin embargo, de exponerse a sí mismo al arte del Espíritu Santo, de dejarse transformar en aquella fuerza amorosa cuya atrofia es la única explicación del enfriamiento de nuestro arte, y cuyo fuego es el único que puede volver a inflamarlo. Sólo el corazón que conoce el arte de Dios puede intentar ordenar con una nueva medida el predominio de la confusión en nuestra época.

H. U. von Balthasar, Revelación y belleza, en Verhum Caro,

Madrid 1964, 154-156.165-166.